lunes, 26 de enero de 2009

que me dejó el 2008

Sobre el paro docente...

Nuestro calamitoso sistema político se encargó alguna vez de dar vuelta las cajas negras que contienen ancladas el poder. Imponiendo así su lectura de las cosas, como una costumbre. Como ideas que parecen ser “normal” e intocables.
Para los gobiernos de turno apropiarse de lo público es una cuestión de rutina diaria, se apropian de espacios de la nación que pertenecen a todos, para hacer negociaciones inmobiliarias privadas, y lucrar malvendiendo lo que alguna vez por ejemplo, perteneció a ferrocarriles Argentinos.
Esto es “normal”, parecería que lo público para el gobierno es el “procomún” propio. Los negocios inmobiliarios son más solventes y modernosos, entonces porque no hacerlos, porque no enriquecer aún más a los que lo tienen todo.
Y así se devastó todo un sistema ferroviario que alguna vez supo ser la columna vertebral y de otras economías.
También es normal que el porcentaje mas bajo del presupuesto de la ciudad este destinado a la educación. Cuanto menos educados seamos, más sumisos seremos. Esta lectura es muy simple y justamente lo simple a veces es tomado como “normal”, como costumbre, como incuestionable y como parte del sentido común.
Esta introducción viene aquí porque hoy escuche un discurso indignante de una señora, de una madre que le decía a un docente que se adhería al paro: Sra: “¿Dónde esta su vocación?, ¿Por qué dejan a los chiquitos de jardín maternal sin poder ir a clases?, ¿Por qué no luchan y protestan de otra manera, desde adentro del aula por ejemplo?”....El docente contesta: “Todos los días luchamos desde el aula, pero no alcanza, necesitamos salir a luchar de esta manera, y ni siquiera esto es suficiente. Tenemos que hacer algo urgente, luchar para que siga habiendo docentes. La situación es realmente grave, ya casi no hay jóvenes que se quieran dedicarse a la docencia.
De todos modos no es el salario la única lucha, también estamos pidiendo que los chicos que se quedan a comedor dejen de comer guisos de soja y salchichas y empiecen a comer el valor proteico que comían antes. En tiempos de abundancia de la soja, es “normal” que los chicos coman soja, más allá de que sepamos que no es recomendable para un niño menor de cinco años.
Un periodista acotaba: “en todo caso el conflicto que se origina en las familias por no saber donde dejar a sus hijos es una cuestión organizativa de cada familia. Además no nos olvidemos que otro actor muy importante del sistema educativo son los padres, parte responsable que debería apoyar esta protesta uniéndose a los docentes de sus hijos. En definitiva es parte de la misma lucha, de la lucha por la educación.

No puede existir un país donde los educadores no puedan independizarse por carencias económicas, donde los maestros que deciden educar, no puedan tener sus propios hijos porque no podrían mantenerlos.
Si revisamos la historia, la lucha es de varias décadas atrás. Es lamentable que el pedido nunca maduró, nunca fue escuchado, nunca pudo reflotar ninguna caja negra.

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