lunes, 26 de enero de 2009

Visita a la ESMA

Una mañana en la Esma como “museo de la memoria” (2008)

“Los dueños de la vida y de la muerte”, así lo definió una sobreviviente de la ESMA. Durante su cautiverio no existió otra posibilidad de pensamiento, era esta la única idea posible. Saber que era el “poder”, el poder encarnado en hombres, “hombres” que idearon un sistema de exterminio humano. La arbitrariedad con la que éstos sujetos pensaban y actuaban no les permitía a los secuestrados construir una lógica posible de salvación y de supervivencia. Era en ocasiones torturarte y en otras mandarte a la calle a dar uno paseo y hacerte conciente de que estabas preso por dentro, que si hablabas o advertías no te iban a creer, todo estaba ideado y era parte de un mismo plan.
No eran necesarias las celdas, las rejas estaban dentro tuyo, más tarde o más temprano el traslado llegaría.

Los años 70, y los primeros de los 80 compartieron el sistema político y social más inescrupuloso y terrorífico de nuestra historia.

Se abrieron después de dos largas décadas de democracia las puertas del edificio de la fuerzas armadas como museo de la memoria. Que recuerda hoy el genocidio Argentino, la desaparición de las vidas robadas de miles de Argentinos, de miles de Latinoamericanos.
El ejercicio del poder encarnado en un sistema de estado sádico, con un grado de cinismo que por momentos se mezclaba con actos de vida y con la tortura más extrema. Tan complejo, pero tan real como es hoy su memoria.
Recorrimos el predio y nos adentramos en el casino de oficiales. El edificio dónde contradictoriamente convivían torturados y torturadores. Dónde militares oficiales de alto rango tenían sus habitaciones con amplios placares, y un piso más arriba los quejidos del dolor vestitían las paredes para siempr. Mientras tanto la Esma continuaba con sus actividades y su escuela de la marina.
Y el colegio “Ragio” a unos metros casi por detrás del pabellón donde se alojaban los detenidos continuaba su cursada sin dar sospecha de lo que ocurría.
El lugar esta tan frío y húmedo que solo su fachada y estructura dan pavor.
La fisonomía ha sido modificada varias veces, uno de los motivos mas escalamitosos de su reforma fue para evadir y desviar miradas de que allí funcionaba un centro clandestino de desaparición de personas.
Para desviar la atención de la visita de la organización de los derechos humanos de América que se realizço por la época, tuvieron que reclutar a los torturados llevándolos a un aguantadero de la zona de tigre. Y modificando el edificio lograron diluir la información. Cerraron la escalera que conducía al “sótano” lugar dónde se mandaba a los desaparecidos recién llegados para torturarlos y sacarles información que pudiera colaborar y continuar con los robos sistemáticos de personas.
Una vez torturados los alojaban en el segundo y tercer piso: en “capucha” y “capuchita”. Así denominaban el lugar dónde alojaban a los desaparecidos más convenientes como lo fue por ejemplo el caso de las monjas francesas. Capucha en referencia a las telas negras elásticas con las que tapaban su cabeza y lastimaban sus ojos. Es un lugar amplio como un galpón, frío y oscuro y por aquella época si se filtraba un rayito de luz era artificial. Los techos los bajaron con precarias maderas y estan recubiertos con el material que se envuelven los huevos para aislar el ruido, para que el dolor quedase del lado de adentro. Y esta delgada línea que delimitaba la vida de la muerte se encontraba a unos metros de la Avenida Libertador. Allí la calle y la vida eran algo "normal".
Convivían el dolor encarnado en los torturados y el horror naturalizado de la sociedad que pasaba desapercibido para muchos.
Pienso hoy que ésta es la idea de un plan ridículamente perfecto de personas con muy poca capacidad, pero si con muchísimo poder. Plan complejo, perverso, arbitrari y sin lógica comprensiva desde la razón humana.
Tanto es así que parte de las actividades que ahí dentro se desarrollaban eran las del trabajo esclavo, la capacidad y la inteligencia de los que trataban de sobrevivir los llevaba a poder realizar tareas que a futuro sirvieran de testimonio. A los intelectuales y periodistas los obligaban a escribir para el medio que ellos distribuían que era el diario o folletín “proyecto cero”, que plasmaba las ideas políticas de Massera. Y dicen que en la “Pecera”, sitio dónde se realizaba todo el trabajo político y de inteligencia, era entonces, el lugar más informado del país. Estaban todos los periódicos, y las radios encendidas constantemente. Obligaban a los oprimidos a resumir las noticias más relevantes sobre política exterior, política naciona y economía... Y Una sutil sospecha de que allí se podría haber gestado el plan de la guerra de Malvinas, lo que adentro no se podía disolver, se expandía.
Y si de algo servía saber algún oficio o dominar una técnica, era para poder creer que la esclavitud que ya de todos modos vivía en su cuerpos, los podía llevar a la salvación.

Los tenían encadenados con balas que pesaban no menos de 20 k., encubiertos y apenas les daban un mate cocido con un trozo de pan. El baño y el aseo no eran posibles diariamente.
La solidaridad de los desaparecidos en cautiverio hace honrar a la vida humana. Anécdotas que expuso la guía de esta visita me llagaron al alma: algunas de ellas decían que entre ellos se guardaban la comida para dárselas a las embarazadas; o les suplicaban a los guardias poder contar chistes y si aparecía una carcajada o una pequeña risa se filtraba un rayito de vida. Esencial para sobrevivir en cautiverio. Aunque nunca se sabía lo que podía venir, la lógica inexistente aparecía en el instante que un dedo podía ayudar para contener el sufrimiento del compañero de al lado.

Pequeña anécdota de un sobreviviente....

“por favor guardia déjeme contar mi chiste”..-Cual es su chiste señor..?, ¡¡es con mímica!! .




LUCIANA VAZQUEZ

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